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LA DEPRESION
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas como infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebrovascular, mientras que en el año 2000 ocupaba el cuarto lugar. De ahí que desde los distintos estamentos sanitarios se esté potenciando la investigación para intentar atajar este trastorno mental, cuyo índice de prevalencia, lejos de disminuir, amenaza con incrementarse a medida que transcurra el siglo XXI. La palabra depresión viene del latín depressio: hundimiento. El paciente se siente hundido con un peso sobre su existencia, se utiliza con mucha frecuencia; las personas refieren sentirse tristes cuando han discutido con su pareja, o reprueban un examen, o han perdido su trabajo, aunque estas circunstancias son “normales” en el transcurso de la vida y generalmente las personas se recuperan rápidamente.
En el caso de la depresión, las personas se sienten tristes, pero además presentan otros síntomas todos los días por lo menos dos semanas. Los síntomas pueden ser tan serios que pueden interferir con las actividades diarias.
Aproximadamente dos de cada tres adultos tienen depresión en algún momento de su vida. Algunas veces es leve o dura pocas semanas. Sin embargo, un episodio serio de depresión que requiere tratamiento se presenta en aproximadamente una de cada cuatro mujeres y uno de cada 10 hombres.
Causas
No se conoce la causa exacta de la depresión. Cualquiera puede estar deprimido, aunque algunas personas son más propensas y puede desarrollarse sin razón aparente. Un episodio de depresión puede ser desencadenado por un evento como problemas en las relaciones personales, luto, pérdida del trabajo, enfermedades, etc. Las mujeres tienen mayor tendencia a desarrollar depresión que los hombres. Los investigadores piensan que probablemente hay una alteración química en el cerebro.
Los síntomas más frecuentes de la depresión
· Sentirse triste la mayor parte del día y casi todos los días
· Pérdida de la capacidad de disfrutar las actividades diarias
· Pérdida del interés en la vida, incluso en actividades que normalmente disfrutaba
· Tristeza anormal
· Sentimientos de culpabilidad, menosprecio o inutilidad
· Poca motivación, incluso las tareas más simples parecen difíciles
· Disminución de la capacidad de concentración
· Problemas para dormir
· Falta de energía, siempre se siente cansada
· Dificultad para mostrar afecto, incluso en la vida sexual
· Disminución del apetito y pérdida de peso
· Irritabilidad, agitación o enojo
· Los síntomas empeoran con el paso de los días
· Alteraciones físicas como dolor de cabeza, palpitaciones, dolor en el pecho y dolor en todo el cuerpo
· Pensamientos recurrentes de muerte. Ideas suicidas
Diagnóstico
En general la depresión es difícil de diagnosticar debido a la diversidad de sus síntomas. Para el diagnóstico se requiere una evaluación psicológica completa que incluye la historia de los síntomas, cuándo empezaron, cuánto duran, la intensidad, si ha recibido tratamiento y qué tipo, uso de alcohol o abuso de drogas, si tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además deben incluirse los antecedentes familiares.
Los principales tratamientos contra la depresión
· Los medicamentos antidepresivos recetados por un médico
· La psicoterapia
· Una combinación de los medicamentos antidepresivos y la psicoterapia.
Existe un tratamiento adecuado para cada uno de los tipos de depresión y será su médico o terapeuta el que diagnostique el tipo de depresión que padece y comience el tratamiento mas adecuado en su caso. El tratamiento para la depresión generalmente es de dos pasos, el primero es intensivo para hacer que los síntomas de la depresión desaparezcan, y el segundo es de continuación del tratamiento, incluso después de que se encuentre bien, es importante porque impide que la depresión regrese.
Cómo ayudar a una persona con depresión
1) Convencer a la persona para que acuda al médico
En ocasiones la persona deprimida se encuentra bloqueada y no comprende que su estado de ánimo puede mejorar. El primer paso, es convencer a la persona para que acuda a su médico de cabecera. Su médico de cabecera puede que le recete unos antidepresivos, los cuales le empezarán a hacer efecto a las dos semanas. Lo ideal sería que lo derivase a un psicólogo o psiquiatra.
2) Acompañar a la persona deprimida al médico
Tomar buena nota de la medicación que se le va a administrar. La persona deprimida necesita que alguien le acompañe en este sendero de oscuridad. Pueden aparecer efectos secundarios asociados con la medicación. En cualquier caso es necesario que sea constante y metódico con lo que le han recetado.
3) Prepararse para aguantar un estado de ánimo negativo
Estar con una persona deprimida no es fácil pero se debe entender que se trata de una enfermedad y él o ella es un enfermo/a. Tendrá que tener paciencia. Sin embargo, su presencia y apoyo incondicional es necesario para el enfermo.
4) No agobiar a la persona deprimida con consejos
Su cerebro no funciona igual que el suyo, no piensa ni siente las cosas como usted. Simplemente acompáñale y compréndale. Háblele pero no le dé sermones. Esta enfermedad requiere su tiempo.
5) Distraerle de sus pensamientos negativos Intente realizar alguna actividad con él o ella que le guste. Ponga todo su entusiasmo en preparar dicha actividad para lograr arrastrarlo hacia ella. Cualquier cosa que le distraiga de sus rumiantes pensamientos negativos le hará mucho bien.
6) Tener cuidado con los pensamientos suicidas
La persona puede mostrar su deseo de morir. Rápidamente hay que intervenir e insistir en que está pasando por un período malo en el que él o ella está enfermo/a. Es como si se tratase de una gripe pero que dura más y es más difícil de soportar. Tiene que comprender que esta enfermedad tiene cura y que tiene que tener paciencia.
7) Tener un plan de actuación para cada día Tener el día programado con diversas actividades: cocinar un plato especial, ver una buena película, salir a dar un paseo por la naturaleza, hacer que venga alguna visita,... Todas estas cosas hay que hacerlas con tacto y sin forzar. Deben surgir de manera natural y espontánea para que la persona deprimida no se abrume.
8) Prestarle tiempo incondicionalmente
Una persona deprimida a menudo se precipita de una persona a otra en busca de ayuda. Esta persona deprimida tiende a centrarse sólo en el terrible sufrimiento que vive. La gente pronto se cansa de este tipo de conversación. Poco después, se produce el rechazo. La persona deprimida necesita desesperadamente a alguien que le cuide, alguien a quién aferrarse. La mayoría de la gente no puede cumplir esta función. Si es un amigo ocasional al que una persona deprimida se aferra, tenga piedad. Escuche con cuidado. Done un poco de su tiempo.
9) Comprender que el proceso de la enfermedad puede ser largo
A medida que avanza el tratamiento, la persona deprimida mejorará. Es importante saber que la recuperación es muy lenta. Algunos esperan una recuperación completa. Se produce un suspiro de alivio y ya no se tiene una mayor tolerancia de todos los signos de la depresión. Pero a la depresión le gusta aferrarse. Una persona puede sentirse casi normal durante la noche para que a la mañana siguiente todo le parezca sombrío.
10) Ayudar a tomar decisiones
Una característica de la depresión es la incapacidad de tomar decisiones. Para una persona sana tomar decisiones puede resultar fácil. Esta incapacidad de la persona deprimida puede causar una desesperación en su entorno más cercano. Las personas deprimidas necesitan ayuda en la toma de decisiones. |