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 por Viviana Nuñez | | Enfermedades psicosomáticas: Un tipo especial de enfermedad
Hoy en día es común encontrar personas que se quejan de haber consultado con varios médicos ante un dolor o una molestia física sin que estos hayan podido diagnosticar algo concreto sobre el por qué del malestar que están padeciendo, aparte de no tener un diagnóstico certero los pacientes continúan sintiéndose mal y presentando síntomas por los cuales acudieron a consulta. Muchas veces ante un malestar lo primero que se tiende a pensar es que se padece de alguna enfermedad física, sin embargo muchas veces no es así.
No todos los síntomas o molestias son resultado de una enfermedad física, puede tratarse de alguna enfermedad de causa psíquica lo cual se conoce con el nombre de enfermedades o trastornos psicosomáticos. Se tiende a pensar que las enfermedades psicológicas sólo causan tristeza, llanto, sentimientos de inferioridad y otros síntomas que no tienen que ver con el cuerpo, sin embargo, esta idea es errónea. Las emociones influyen en el cuerpo, al igual que éste influye en las emociones.
¿Qué son los trastornos psicosomáticos?
Son un grupo de trastornos caracterizados por molestias diversas, en mayor o menor grado difusas, que aquejan al paciente pero que no pueden ser explicadas por la existencia de una enfermedad orgánica, o al menos no de manera suficiente y concluyente.
La sensación física reportada por los pacientes con trastornos psicosomáticos no es ficticia o inventada, es sintomatología real que no tiene explicación o causa física.
En términos generales se entiende que una persona sufre somatizaciones cuando presenta uno o más síntomas físicos y tras un examen médico, éstos síntomas no pueden ser explicados por una enfermedad médica. Todo ello causa a la persona que sufre estas molestias un gran malestar en distintos ámbitos de su vida. Los trastornos psicosomáticos tienen su origen en un conflicto psicológico que se expresa a través de un síntoma físico.
Las emociones y sentimientos negativos que no se pueden exteriorizar muchas veces se manifiestan orgánicamente.
Factores desencadenantes de un trastorno psicosomático
Biológicos:
· Carenciales: hambre, sed, o la falta de alguna vitamina o metabolito
· Alteraciones: fiebre, deshidratación
· Enfermedades que producen estrés biológico.
Psicológicos:
· Condiciones de trabajo negativas por sobrecarga de tareas o esfuerzo mental
· Monotonía o variación excesiva en el curso vital,
· Factores relacionados con el miedo, la frustración o el conflicto, etc.
Sociales o relacionales
Hacinamiento, incomunicación, relaciones insatisfactorias con los grupos de pertenencia, aislamiento
Quienes son vulnerables a padecer trastorno psicosomático
· Las personas más proclives a padecer un trastorno psicosomático suelen ser aquellas que tienen dificultad para expresar sentimientos y/o para afrontar factores estresantes. Estos estados anímicos activan o inhiben procesos corporales.
· La llamada personalidad tipo A (sujetos hiperactivos, agresivos, impacientes, muy implicados en le trabajo) es un factor de riesgo para padecer cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto de miocardio (IAM))
· La personalidad tipo C ( sujetos pasivos, conformistas, sumisos, con escasa expresión de sus emociones) parece predisponer a algunos tipos de cáncer.
Los trastornos psicosomáticos pueden presentarse bajo una variedad de síntomas, por ejemplo:
· Respiratorios: el paciente puede referir un sentimiento de asfixia o dificultad respiratoria, sensación de presión cardiovascular y sensación de ansiedad en el pecho
· Tracto gastrointestinal: estómago irritable y síndrome de intestino irritable, con náuseas, hinchazón, dolor abdominal, heces irregulares, etc.
· Ginecológicos: dolor pélvico crónico, dolor abdominal bajo incluyendo el sacro
· Urológicos: vejiga, próstata y/o uretra irritable, aumento en la frecuencia de las micciones, dolor al orinar, sensación de dificultad para orinar
· Dolor persistente, sin correlacionar con los hallazgos de la exploración física.
Los pacientes a menudo refieren síntomas que indican una fuerte excitación del sistema nervioso autónomo, temblores o trastornos endocrinos. Adicionalmente, hay pacientes con otros trastornos psiquiátricos añadidos, en particular los trastornos depresivos, trastornos de ansiedad y trastornos de personalidad.
Algunos trastornos psicológicos como la ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en el organismo, que hace más sensible a la persona al dolor e influyen en distintas enfermedades. Un ejemplo serían los estudios que relacionan el estrés con el cáncer. En este sentido, se ha demostrado que éste puede influir tanto en el origen como en el curso de la enfermedad. Del mismo modo, se ha demostrado que las personas que padecen depresión presentan una debilitación del sistema inmunológico o de defensa, con lo que se pueden enfermar con más facilidad o bien les puede ser más difícil recuperarse de ciertas enfermedades.
Muchas enfermedades médicas están estrechamente relacionadas con el estrés. Entre ellas encontramos: la hipertensión, distintas enfermedades coronarias, el asma, la gripe, el cáncer, el híper y el hipotiroidismo, las úlceras de estómago, el síndrome del intestino irritable, Cefaleas, el dolor crónico, contracturas musculares, impotencia, etc. Tras observar que la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros, son factores que influyen tanto el origen, el mantenimiento y la evolución de distintas patologías físicas, es más fácil comprender la influencia de la mente sobre el cuerpo y el papel del psicólogo en las molestias físicas. Es posible mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades psicosomáticas entendiendo de dónde provienen las molestias físicas que sufren y cambiando aquello que las provocan.
Trastornos psicosomáticos más frecuentes:
· Trastornos cutáneos: acné, dermatitis, pruritos, eczemas, hiperhidrosis, urticaria y alopecia areata.
· Trastornos respiratorios: asma bronquial e hiperventilación, rinitis alérgica
· Trastornos hemáticos y linfáticos.
· Sistema inmunológico: cáncer, enfermedades infecciosas, alergias.
· Trastornos cardiovasculares: enfermedad coronaria, taquicardia, arritmia, hipertensión, infarto, angina de pecho.
· Trastornos gastrointestinales: gastritis crónica, úlcera péptica, colitis ulcerosa, vómitos, estreñimiento, hiperacidez, cardialgia y colon irritable.
· Dolor crónico:: cefalea, migraña, artritis reumatoide, dolor sacroiliaco.
· Trastornos endocrinos: hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes y obesidad
· Trastornos de los órganos de los sentidos.
· Trastornos osteomusculares: tortícolis y cefaleas tensionales.
· Genitourinarios: dismenorreas, desórdenes menstruales.
Tratamiento de los trastornos psicosomáticos:
Dado que son los factores psicológicos los que originan y/o modifican estas enfermedades, el enfoque terapéutico va a ser la psicoterapia. Las técnicas de modificación de conducta y de relajación son muy eficaces en algunos casos. Es muy importante evitar en lo posible los psicofármacos, por su potencial adictivo. Solo en casos de intensa ansiedad se pueden asociar antidepresivos o sedantes, dependiendo de los síntomas, bajo la estricta supervisión del psiquiatra, siempre que sea posible. En los casos asociados a enfermedades orgánicas el paciente deberá acudir, además, al especialista correspondiente (cardiólogo, neumólogo, etc.), siendo muy aconsejable en estos procesos el enfoque multidisciplinar (médico, psicólogo, psiquiatra) para poner en común todos los aspectos que intervienen en el trascurso de la enfermedad.
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